martes, 12 de julio de 2016

Ella.


Ella. Una chica aparentemente fuerte, tímida, sensible, insegura, muy insegura, siempre con una sonrisa de oreja a oreja. 
Ella, descubrió un día la magnitud que pueden llegar a tener los sentimientos. 
Ella, tan reacia al romanticismo, encontró a alguien en quien confiar. 
Alguien a quien entregarle más de lo que ya había dado. 
Alguien que era capaz de cegarla con el simple hecho de torcer la comisura de sus labios para esbozar una sonrisa. 
Alguien por quien habría hecho cualquier cosa, cualquier locura. Ella, que siempre estaba en su mundo, puede decir que alguien la hizo más feliz de lo que se imaginaba.
Desgraciadamente, no todo lo bonito dura para siempre y tuvo que despertar de tan increíble sueño. De golpe. Sin avisos previos. Sin indicios.
Ella, que siempre había dicho que no necesitaba a nadie, no sabía cuanto se equivocaba hasta que le conoció.

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